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2/4/2007
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VOY A DORMIR
Si queres escuchar el poema recitado por la Dama del alma haz click en este vínculo http://www.goear.com/listen.php?v=9691e49
Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara a la cabecera; una constelación; la que te guste; todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes... te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo: si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido...
ALFONSINA STORNI
Este poema fue escrito un día antes de la trágica muerte de la autora ocurrida en Mar del Plata, Buenos Aires, el 25 de octubre de 1938 | 12/3/2006
LA BALADA DEL AMOR TARDÍO
Amor que llegas tarde, tráeme al menos la paz: Amor de atardecer, ¿por qué extraviado camino llegas a mi soledad?
Amor que me has buscado sin buscarte, no sé qué vale más: la palabra que vas a decirme o la que yo no digo ya...
Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna: Tengo la muerte blanca y la verdad lejana... -No me des tus rosas frescas; soy grave para rosas. Dame el mar...
Amor que llegas tarde, no me viste ayer cuando cantaba en el trigal... Amor de mi silencio y mi cansancio, hoy no me hagas llorar.
DULCE MARÍA LOYNAZ
11/15/2006
YO SOY TU INDÓMITA GACELA
Yo soy tu indómita gacela, el trueno que rompe la luz sobre tu pecho Yo soy el viento desatado en la montaña y el fulgor concentrado del fuego del ocote. Yo caliento tus noches, encendiendo volcanes en mis manos, mojándote los ojos con el humo de mis cráteres. Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo, riendo la risa inmutable de los años. Yo soy el inexplorado camino, la claridad que rompe la tiniebla. Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía y te recorro entero, sendero tras sendero, descalzando mi amor, desnudando mi miedo. Yo soy un nombre que canta y te enamora desde el otro lado de la luna, soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo. Yo soy algo que crece, algo que ríe y llora. Yo, la que te quiere.
GIOCONDA BELLI
11/7/2006
MÁS ALLÁ DEL AMOR
Todo nos amenaza: el tiempo, que en vivientes fragmentos divide al que fui del que seré, como el machete a la culebra; la conciencia, la transparencia traspasada, la mirada ciega de mirarse mirar; las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba, el agua, la piel: nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan, murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba. Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas, ni el delirio y su espuma profética, ni el amor con sus dientes y uñas, no bastan. Más allá de nosotros, en las fronteras del ser y el estar, una vida más vida nos reclama.
Afuera la noche respira, se extiende, llena de grandes hojas calientes, de espejos que combaten: frutos, garras, ojos, follajes, espaldas que relucen, cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma, de tanta vida que se ignora y se entrega: tú también perteneces a la noche. Extiéndete, blancura que respira, late, oh estrella repartida, copa, pan que inclinas la balanza del lado de la aurora, pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.
OCTAVIO PAZ 10/30/2006
ÁRBOL DE SANGRE
Esta herida me duele con dolor deleitoso. Abierta como un surco, en su fondo germina semilla amarga y dulce que ha de erguirse, callada, en el tronco de fuerza y en la rama florida.
Árbol gigante y bello que juega con las nubes: su cabellera densa, peinada por la brisa, esconderá el arrullo de la paloma viuda y el primor delicado de la frágil orquídea.
Llegarán en bandadas mariposas de junio, han de libar sus mieles abejas bailarinas y en la quietud nocturna, luciérnagas fugaces mecerán en las hojas sus tenues candelitas.
Será la casa oculta del animal huraño, ha de lamer la bestia su raíz retorcida y quebrando jornadas el viajero del mundo apoyará en su tronco la carga de fatiga.
Rumoroso de trinos y adornado de gajos, meciendo bajo el sol frescura de caricia, con sus ventanas verdes por donde el cielo pasa y en la corteza dura cicatrices perdidas;
recogerá los ecos de músicas errantes, vibrando como un arpa que se toca a sordina; y cuando suene el grito de la tormenta loca abrigará los miedos que en soledad palpitan.
Su savia de dolor, potente y victoriosa, multiplicada en cantos, trocada en gallardía, empinada al azul y en el lodo sembrada, ha de ofrendarse a todos en dádiva sencilla.
Y tal vez una tarde, cuando estés viejo y solo, y en el recuerdo se abran puertas de lejanía, te ha de llegar un soplo de fragancia olvidada... ¡Sangre transfigurada en florescencia viva!
CLAUDIA LARS 10/21/2006
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.
MARIO BENEDETTI 10/14/2006
La Caricia Perdida
Se me va de los dedos la caricia sin causa, se me va de los dedos... En el viento, al pasar, la caricia que vaga sin destino ni objeto, la caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita, pude amar al primero que acertara a llegar. Nadie llega. Están solos los floridos senderos. La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en los ojos te besan esta noche, viajero, si estremece las ramas un dulce suspirar, si te oprime los dedos una mano pequeña que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, si es el aire que teje la ilusión de besar, oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos, en el viento fundida, ¿me reconocerás
ALFONSINA STORNI 9/23/2006
RATOS BUENOS
Está lloviendo paz. ¡Qué temas viejos reviven en las noches de verano!... Se queja una guitarra allá a lo lejos y mi vecina hace reír al piano.
Escucho, fumo y bebo en tanto el fino teclado da otra vez su sinfonía: el cigarro, la música y el vino familiar, generosa trilogía...
...¡Tengo unas ganas de vivir la riente vida de placidez que me rodea! Y por eso quizás, inútilmente, en el cerebro un cisne me aletea...
¡Qué bien se está cuando el ensueño, en una tranquila plenitud, se ve tan vago!... ¡Oh, quién pudiera diluir la luna y beberla en la copa, trago a trago!
Todo viene apacible del olvido en una caridad de cosas bellas, así como si Dios, arrepentido, se hubiese puesto a regalar estrellas.
¡Qué agradable quietud! ¡Y qué sereno el ambiente, al que empiezo a acostumbrarme, sin un solo recuerdo, malo o bueno, que, importuno, se acerque a conturbarme!
Y me siento feliz, porque hoy tampoco ha soñado imposibles mi cabeza; en el fondo del vaso, poco a poco, se ha dormido, borracha, la tristeza...
EVARISTO CARRIEGO
8/28/2006
EL INTRUSO
Amor, la noche estaba trágica y sollozante cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, tu forma fue una mancha de luz y de blancura.
Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante; bebieron en mi copa tus labios de frescura; y descansó en mi almohada tu cabeza fragante; me encantó tu descaro y adoré tu locura.
¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas; y si duermes, duermo como un perro a tus plantas! ¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;
y tiemblo si tu mano toca la cerradura; y bendigo la noche sollozante y oscura que floreció en mi vida tu boca tempranera!
DELMIRA AGUSTINI
8/9/2006
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LOS PORTADORES DE SUEÑOS
En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida que siempre se renueva engendraron también una generación de amadores y soñadores, hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor. Detrás de su apariencia cotidiana Guardaban la ternura y el sol de medianoche. Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto y más tarde también los encontraron a muchos muertos como pájaros. Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos por un invierno de caricias. Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes. los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías dijeron que sus palabras eran viejas y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua el corazón del hombre. Los acumuladores de riquezas les temían lanzaban sus ejércitos contra ellos, pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor y seguía brotando su semilla del vientre de ellas que no sólo portaban sueños sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar. De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida como también habia engendrado a los que inventaron la manera de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por generación espontánea. Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales Tuvieron algo que ver con esto, La verdad es que como laboriosas hormiguitas estos especímenes no dejaban de soñar y de construir hermosos mundos, mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se llamaban compañeros, que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban en las muertes, se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento de todas partes venían a impregnarse de su aliento de sus claras miradas hacia todas partes salían los que habían conocido portando sueños soñando con profecías nuevas que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe. Por el contrario, los científicos diseñarían puentes, jardines, juguetes sorprendentes para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder por eso no se extrañaban también sabían que la vida los había engendrado para protegerse de la muerte que anuncian las profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte. Por eso cultivaban jardines de sueños y los exportaban con grandes lazos de colores. Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos que nunca lograban atrapar porque el que no tiene ojos para soñar no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; por doquier hay paquetes con grandes lazos que sólo esta nueva raza de hombres puede ver la semilla de estos sueños no se puede detectar porque va envuelta en rojos corazones en amplios vestidos de maternidad donde piesecitos soñadores alborotan los vientres que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos desencadenó un cielo de arcoiris y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. Nosotros sólo sabemos que los hemos visto sabemos que la vida los engendró para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.
GIOCONDA BELLI
| 7/25/2006
AHORA QUE YA NO SOY MÁS JOVEN
Ahora que ya remonto la mitad del camino de mi vida, yo que siempre me apené de las gentes mayores, yo, que soy eterna pues he muerto cien veces, de tedio, de agonía, y que alargo mis brazos al sol en las mañanas y me arrullo en las noches y me canto canciones para espantar el miedo, ¿qué haré con esta sombra que comienza a vestirme y a despojarme sin remordimientos? ¿Qué haré con el confuso y turbio río que no encuentra su mar, con tanto día y tanto aniversario, con tanta juventud a las espaldas, si aún no he nacido, si aún hoy me cabe un mundo entero en el costado izquierdo? ¿Qué hacer ahora que ya no soy más joven si todavía no te he conocido?
PIEDAD BONNETT 7/15/2006
MIS OJOS, SIN TUS OJOS, NO SON OJOS
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos.
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando cardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.
Miguel Hernández 7/6/2006 SONETO DE LA MUJER AL SOL
Una mujer al sol es todo mi deseo.
Viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz,
y la flor de los labios abierta para el beso,
y en la piel, refulgente, el polen de la luz.
Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo, y una sonrisa
en la flor de los labios abierta para el gozo.
Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente
y que al someterse se enfurezca y solloce,
e intente rechazarme y que al sentirme ausente,
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.
Vinicius de Moraes 6/29/2006 PAISAJE CON UN MERENGUE AL FONDO 
Por dentro de tu noche solitaria de un llanto de cuatrocientos años; por dentro de tus noches caídas entre estas islas como un cielo terrible sembrado de huracanes; entre la caña amarga y el negro que no siembra porque no son tan largos los cabellos del agua; inmediato a la sombra caoba de tu carne: tamarindo crecido entre limones agrios; casi junto a tu risa de corazón de coco; frente a la vieja herida violeta de tus labios por donde gota a gota como un oscuro río desangran tus palabras lo mismo que dos tensos bejucos enroscados bailemos un merengue un furioso merengue que nunca más se acabe.
-¿Qué somos indolentes? ¿que no apreciamos nada? ¿Qué únicamente amamos la botella de ron, la hamaca en que holgazando quemamos el andullola del ocio en los cachimbos de barro mal cocidos que nos dio la miseria para nuestro solaz?
Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto, bailemos un merengue que nunca más se acabe, bailemos un merengue hasta la madrugada; entre ajíes caribes de caricias robadas, cabe cielos ardidos de fuego de aguardiente bajo la blanca luna redonda de cazabe.
Que ya me están urdiendo de caminos reales los nísperos canelas de tus propios racimos, y no sé de qué soles tropicales me vienen todas estas violentas viscerales urgencias de querer cimarronas mordices de sombra.
-¿Que hay muchos que aseguran que aquí, entre nosotros, la vida tiene el mismo tamaño que un cuchillo?
¿Que nuestra gran tragedia como país empieza desde cuando aprendimos a tocar el bongó? ¿Que el acordeón y el güiro han sido los peores consejeros agrarios de nuestros campesinos?
Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto, bailemos un merengue que nunca más se acabe, bailemos un merengue hasta la madrugada: que un hondo río de llanto tendrá que correr siempre para que no se extinga la sonrisa del mundo.
-¿Qué el machete no es sólo en nuestras propias manos un hierro de labranza para cavar la tierra pequeña del conuco, sino que muchas veces se ha convertido en pluma para escribir la historia?
Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto, bailemos un merengue que nunca más se acabe, bailemos un merengue hasta la madrugada: que ya no serán sólo tus manos olvidadas dos sonámbulas rutas de futuras vendimias sobre una tierra brava; ahora te daremos otras maternidades fecundas de distintas raíces verticales.
-¿Que fuimos y que somos los mismos marrulleros los mismos reticentes del pasado y de siempre? ¿Que dentro de la escala de los seres humanos hay muchos que suponen que nosotros no vamos más allá del alcance de un plato de sancocho?
Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto, bailemos un merengue de espaldas a la sombra de tus viejos dolores, más allá de tu noche eterna que no acaba, frente a frente a la herida violeta de tus labios por donde gota a gota como un oscuro río desangran tus palabras.
Bailemos un merengue hasta la madrugada: el furioso merengue que ha sido nuestra historia.
Franklin Mieses Burgos
6/12/2006
ESTOY SENTADO COMO UN INVÁLIDO EN EL DESIERTO DE MI DESEO DE TI

Me he acostumbrado a beber la noche lentamente, porque sé que la habitas, no importa dónde, poblándola de sueños.
El viento de la noche abate estrellas temblorosas en mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables de tu pelo.
En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste y a veces les daría la libertad que exigen para volver a tí, con el helado filo del cuchillo.
Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva en mí, que si me muero a tí te moriría.
JUAN GELMAN
6/1/2006

Tu Nombre es el Prefijo de la Ausencia
Tu nombre es el prefijo de la ausencia, dos sílabas hermosas y dolientes, forjadas por los hados inclementes, que hicieron de tu nombre una advertencia.
Así desde tu cuna la sentencia, como un rumor de trágicas simientes, se alzaba a contemplar las diferentes caricias de mi amor de adolescencia.
La noche se me adentra como un clavo herrumbroso de amargas soledades, pensando en como el tiempo te desgrana.
Y yo que en ti empecé sin ti me acabo perdido en el dolor de mis verdades: Vivir sin ti es morir cada mañana.
Diego Jerez
http://elburdeldelasrimas2.blogspot.com
http://spaces.msn.com/elburdeldelasrimas/
Gracias Diego
5/29/2006
LA NOVIA ABANDONADA

Todas las tardes llega la novia abandonada
a sentarse a la orilla del mar; y la mirada
fija en un punto como si no mirase nada;
mientras que el mar, al son de su eterna canción,
hincha y rompe las olas, de peñón en peñón
como un niño que juega con globos de jabón.
Los ojos de la novia preguntan por la vela
que traerá al prometido... Y el llanto los consuela.
Y el alma sigue el rumbo de un pájaro que vuela.
No en vano son azules sus ojos; tal inspiran
dulces y perfumados ensueños. Cuando miran
los ojos negros hablan; los azules suspiran.
Los niños en la playa corren a su placer;
y la pálida novia se distrae con ver
un barco que anda como si fuese una mujer.
Sufre con el recuerdo de aquel lejano viaje
de su novio a las tierras del Sol, de donde el traje
de bodas vendrá un día; la espuma es el encaje.
Pero también ¡quién sabe! teme para su mal
que le arrojen las olas un anuncio fatal,
entre una misteriosa botella de cristal.
Y así una y otra tarde, y así uno y otro año,
sin que asome su indócil cabeza al desengaño...
¡Ay! Pero la esperanza concluye haciendo daño.
La esperanza es a modo de un torcedor interno;
y un Purgatorio eterno, peor que el mismo Infierno,
fuese la eterna burla para el dolor eterno.
Tal se enfermó la novia; y enferma no quería
abandonar su sueño. Y acaso hoy estaría,
si no hubiese muerto, soñando todavía.
Cuando entró en la agonía mirando la lejana
plenitud de las olas, por entre una ventana,
murmuró únicamente: --Tal vez vendrá mañana.
Mientras que el mar, al son de su eterna canción,
reventaba las olas de peñón a peñón
como un niño que juega con globos de jabón... JOSÉ SANTOS CHOCANO
5/26/2006

Huella de tu presencia
Oh tú que me has traído esa presencia cargada de tiempo,
recuerda ahora la prematura sencillez con que posaban los amplios pájaros en la tarde, aquellos melancólicos telares del otoño, flotando ya continuos por las ternuras súbitas del alba.
Piensa aquel valle secreto de tu perdido reino, todo ese verdor disperso, sin retorno, tan apacible a veces cuando cubre la niebla los cristales.
Ven a mi lado, si, cenicienta de vida, santificada como una hoja de desierta memoria, acaso aquella que pendía de la leyenda vertical de un árbol- y que en ruinas dichosas dejamos en la carne.
Acércate infantil y muda con tu claro misal entre tus manos, con tu infinita piel y tu caída soledad de lirio.
Acércate y circula por el tierno contorno del aire en este día de forma triste.
Despójate de todas las vanas palabras, aquellos ojos perdidos nuestros, sólo descubrirán ahora el vaporoso traje del rocío, (acaricia conmigo su húmeda ternura, su delicada huella, la dulzura nocturna de su llanto)
Algo ha callado de pronto nuestros labios.
Algo mortal y tenebroso cae del calendario sin rosas de tarde.
Maria Adela Dominguez
5/20/2006

EVA
Calle Florida, túnel de flores podridas. Y el pobrerío se quedo sin madre llorando entre faroles sin crespones. Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra sufrían rencorosos por decreto y el órgano por Radio del Estado hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio. El Barrio Norte tras las celosías encargaba a Paris rayos de sol. La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera.
Flores podridas para Cleopatra. Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio. Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón. Y Antonio Tormo calla "amémonos".
Un vendaval de luto obligatorio. Escarapelas con coágulos negros. El siglo nunca vio muerte mas muerte. Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche. Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana.
Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda. Lagrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados. Silencio, que hasta el tango se murió. Orden de arriba y lagrimas de abajo. En plena juventud. No somos nada. No somos nada mas que un gran castigo. Se pintó la República de negro mientras te maquillaban y enlodaban. En los altares populares, santa. Hiena de hielo para los gorilas pero eso sí, solísima en la muerte. Y el pueblo que lloraba para siempre sin prever tu atroz peregrinaje. Con mis ojos la vi, no me vendieron esta leyenda, ni me la robaron.
Días de julio del 52 ¿Qué importa donde estaba yo?
II
No descanses en paz, alza los brazos no para el día del renunciamiento sino para juntarte a las mujeres con tu bandera redentora lavada en pólvora, resucitando.
No sé quién fuiste, pero te jugaste. Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, metiste a las mujeres en la historia de prepo, arrebatando los micrófonos, repartiendo venganzas y limosnas. Bruta como un diamante en un chiquero ¿Quién va a tirarte la última piedra?
Quizás un día nos juntemos para invocar tu insólito coraje. Todas, las contreras, las idólatras, las madres incesantes, las rameras, las que te amaron, las que te maldijeron, las que obedientes tiran hijos a la basura de la guerra, todas las que ahora en el mundo fraternizan sublevándose contra la aniquilación.
Cuando los buitres te dejen tranquila y huyas de las estampas y el ultraje empezaremos a saber quién fuiste. Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva, única reina que tuvimos, loca que arrebató el poder a los soldados.
Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos. Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos. Agallas para hacer de nuevo el mundo. Tener agallas para gritar basta aunque nos amordacen con cañones.
MARIA ELENA WALSH
4/25/2006
NOCHE DIVINA

Este jardín nos cede su delicia, nos cede el árbol de manzanas lleno. fuente de dioses a la sed propicia, pan del instinto, para el hambre, bueno.
Mas blanco mármol sin igual pudicia fija en nosotros su mirar sereno: muslo desnudo, vigoroso el seno, puro, como la luz que lo acaricia.
Se hacen tus ojos demasiado azules, cubren tus manos impalpables tules y algo divino te levanta en vuelo.
No cortemos la fruta deleitosa y mira el alma en una nube rosa, cómo es de azul la beatitud del cielo.
Alfonsina Storni
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