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    28/08/2006

    EL INTRUSO

     EL INTRUSO

    Amor, la noche estaba trágica y sollozante
    cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
    luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
    tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

    Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
    bebieron en mi copa tus labios de frescura;
    y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
    me encantó tu descaro y adoré tu locura.

    ¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
    y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
    ¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

    y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
    y bendigo la noche sollozante y oscura
    que floreció en mi vida tu boca tempranera!

    DELMIRA AGUSTINI

    09/08/2006

    LOS PORTADORES DE SUEÑOS

     
                

                         LOS PORTADORES DE SUEÑOS
     

           

              En todas las profecías
              está  escrita la destrucción del mundo.

              Todas las profecías cuentan
              que el hombre creará  su propia destrucción.

              Pero los siglos y la vida
              que siempre se renueva
              engendraron también una generación
              de amadores y soñadores,
              hombres y mujeres que no soñaron
              con la destrucción del mundo,
              sino con la construcción del mundo
              de las mariposas y los ruiseñores.
     

              Desde pequeños venían marcados por el amor.
              Detrás de su apariencia cotidiana
              Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
              Las madres los encontraban llorando
              por un pájaro muerto
              y más tarde también los encontraron a muchos
              muertos como pájaros.
              Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
              y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
              por un invierno de caricias.
              Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
              atacados ferozmente por los portadores de profecías
              habladoras
              de catástrofes.
              los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
              utopías
              dijeron que sus palabras eran viejas
              y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
              es antigua
              el corazón del hombre.
              Los acumuladores de riquezas les temían
              lanzaban sus ejércitos contra ellos,
              pero los portadores de sueños todas las noches
              hacían el amor
              y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
              que no sólo portaban sueños sino que los
              multiplicaban
              y los hacían correr y hablar.
              De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
              como también habia engendrado
              a los que inventaron la manera
              de apagar el sol.

              Los portadores de sueños sobrevivieron a los
              climas gélidos
              pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
              generación espontánea.
              Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
              torrenciales
              Tuvieron algo que ver con esto,
              La verdad es que como laboriosas hormiguitas
              estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
              hermosos mundos,
              mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
              llamaban compañeros,
              que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
              en las muertes,
              se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
              ayudaban en el
              arte de querer y en la defensa de la felicidad.

              Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
              de todas partes venían a impregnarse de su aliento
              de sus claras miradas
              hacia todas partes salían los que habían conocido
              portando sueños
              soñando con profecías nuevas
              que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
              y de que el mundo no tendría que terminar en la
              hecatombe.
              Por el contrario, los científicos diseñarían
              puentes, jardines, juguetes sorprendentes
              para hacer más gozosa la felicidad del hombre. 
     

              Son peligrosos - imprimían las grandes
              rotativas
              Son peligrosos - decían los presidentes
              en sus discursos
              Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
     

              Hay que destruirlos - imprimían las grandes
              rotativas
              Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
              discursos
              Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.
     

              Los portadores de sueños conocían su poder
              por eso no se extrañaban
              también sabían que la vida los había engendrado
              para protegerse de la muerte que anuncian las
              profecías
              y por eso defendían su vida aun con la muerte.
              Por eso cultivaban jardines de sueños
              y los exportaban con grandes lazos de colores.
              Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
              y días enteros
              vigilando los pasajes y los caminos
              buscando estos peligrosos cargamentos
              que nunca lograban atrapar
              porque el que no tiene ojos para soñar
              no ve los sueños ni de día, ni de noche.

              Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
              sueños
              que no pueden detener los traficantes de la muerte;
              por doquier hay paquetes con grandes lazos
              que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
              la semilla de estos sueños no se puede detectar
              porque va envuelta en rojos corazones
              en amplios vestidos de maternidad
              donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
              que los albergan.

              Dicen que la tierra después de parirlos
              desencadenó un cielo de arcoiris
              y sopló de fecundidad las raíces de los  árboles.
              Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
              sabemos que la vida los engendró
              para protegerse de la muerte que anuncian las
              profecías. 


          GIOCONDA BELLI